Soltar el control
Soltar. Apagar la cabeza. Confiar en el proceso. Esa maldita necesidad que tenemos de controlar todo. Cada cosa, cada paso, cada etapa de la vida, en todos los sentidos. Esa parte controladora que aparece y busca estar todo el tiempo diagramando, necesitando que todo salga según lo planeado. Y lo planeado tiene varios escenarios, no solo uno. Pero no importa, porque nosotros también, en nuestra mente, tenemos todos esos escenarios posibles desarrollados y sabemos qué y cómo desenvolvernos dependiendo de cuál sea el que pase. ¿Y qué pasa? No pasa ninguno de esos. Porque así es la vida. De eso se encarga: de demostrarnos todo el tiempo que no tenemos el control. Que no decidimos. Con esto no digo que no podamos hacer nada, que estemos atados a nuestro destino. Para nada. Lo que digo es que sí: todos tenemos proyectos, metas, deseos. Laborales, vinculares, familiares, personales. De la índole que sean. Y así debe ser, porque de eso se trata vivir. Y a esos proyectos o deseos h...